Guacamaya, los «hackivistas» que van tras empresas mineras, de petróleo y FFAA de Sudamérica

El ciberataque al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO) adjudicado por el grupo de "hacktivista" Guacamaya, ha vuelto a poner a prueba la ciberseguridad en nuestro país. De acuerdo a sus declaraciones reivindicatorias y a una serie de reportajes que se construyeron tras el ataque a unas empresas mineras de la multinacional ruso-suiza Solway, los hackers se definen como hijos y defensores de la Abya Yala, como llaman al continente americano desde una perspectiva de naciones de originarias. Sus objetivos son empresas cuyas actividades provocan daño al medioambiente y los militares y policiales. Según Gabriel Bergel, Cofundador y Ceo en 8.8 Computer Security Conference, la mera autodefinición de modo alguno implica una definición de origen, puesto que como ha pasado con otro ataques de alcance mundial como Lazarus, que atacó banco, que se pensaba eran ciberdelincuentes y en realidad eran militares de Corea del Norte, o Shadow Broker, quienes se presumían que eran rusos, pero al final resultaron ser sudamericanos. 

El ciberataque al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO) adjudicado por el grupo de «hacktivista» Guacamaya, ha vuelto a poner a prueba la ciberseguridad en nuestro país. De acuerdo a sus declaraciones reivindicatorias y a una serie de reportajes que se construyeron tras el ataque a unas empresas mineras de la multinacional ruso-suiza Solway, los hackers se definen como hijos y defensores de la Abya Yala, como llaman al continente americano desde una perspectiva de naciones de originarias. Sus objetivos son empresas cuyas actividades provocan daño al medioambiente y los militares y policiales. Según Gabriel Bergel, Cofundador y Ceo en 8.8 Computer Security Conference, la mera autodefinición de modo alguno implica una definición de origen, puesto que como ha pasado con otro ataques de alcance mundial como Lazarus, que atacó banco, que se pensaba eran ciberdelincuentes y en realidad eran militares de Corea del Norte, o Shadow Broker, quienes se presumían que eran rusos, pero al final resultaron ser sudamericanos. 

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